Microsoft

Quizá pocos recuerden el Altair 8800, uno de los primeros intentos de ordenador personal de la historia. Se comercializó por la revista Popular Electronics en los Estados Unidos en 1975 como una novedad de palancas y lucecitas para aficionados curiosos, pero sus ventas alcanzaron decenas de miles de unidades en sólo un mes. Su rústico lenguaje de programación, llamado Altair BASIC, fue diseñado por dos chicos de Boston: Bill Gates y Paul Allen. Había nacido Microsoft.

Pero no eran los únicos interesados en el prometedor mercado norteamericano de microcomputadoras. Poco después salía Apple I, con interfaz de teclado y pantalla, sin olvidar intentos bastante anteriores como el Datapoint 2200. IBM y Columbia Data estaban también en la pelea.

No obstante, luego de una fragorosa batalla de alianzas, traiciones, robo de cerebros, tácticas bursátiles, zancadillas y desarrollos tecnológicos novedosos, Microsoft se impuso con su sistema operativo DOS (Disk Operative System) y el famoso “ratón” (mouse).

La primera versión de una suite ofimática llamada Microsoft Office (1989) convencería muy rápido al mundillo de las oficinas de todos los tamaños en todos los países, sin olvidar los hogares de casi todo el mundo. La intención de Bill Gates de llevar a “cada escritorio y a cada casa una estación de trabajo con nuestros programas” funcionaría a las mil maravillas.

A partir de este punto, el desarrollo paralelo de sucesivas versiones del sistema operativo Windows y de Microsoft Office ha llevado a Microsoft a dominar el 90% del mercado mundial de microprocesadores. Y más allá de toda acusación de monopolio verosímil o no, el éxito resulta cuando menos asombroso.

Pero las competencias, viejas y nuevas, andan al acecho. El retiro voluntario de Microsoft Encarta ante la presencia abrumadora de la enciclopedia libre de Wiki no representa mucho para Microsoft, pero sí envía una señal interesante.

Los softwares de códigos abiertos se abren paso frente a la filosofía gravosa de Microsoft. Sistemas gratuitos y reprogramables como Ubuntu, Debian o Joomla le plantean a Microsoft retos tan notorios como Google y Apple, esta última con varios frentes de ataque que incluyen también el de las oficinas. Por ejemplo, recientemente la ciudad de Los Ángeles ha optado por Google Apps como proveedor oficial de programas para algunos temas de ofimática.

Claro que Microsoft no será desbancada ni con mucho fácilmente. Pero cuidado, que los laureles tienden nublar la mirada.

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